sábado, 13 de marzo de 2010

Haciendo la Calle

Esta pequeña historia, por desgracia no es mentira, cosas así suceden en todas las ciudades.
Cada tarde se vestía para la ocasion y salía de casa con rumbo a su lugar de trabajo preferido, en esa explanada prostituirse era decir poco.
Las horas iban pasando y cada cliente que se acerca es un poco mas de dinero ganado, dinero por el cual hacia todo lo que estaba en su mano. Se acerca un cliente, se cruzan las miradas, comienza el movimiento: saltos, carreras, tensión, pago y vuelta a empezar...
Pero este negocio es así de duro y cuando un cliente que pasa tiene pintas de no tener dinero, por muy buen cliente que haya sido, le ignora y cada uno sigue su vida. Aunque el cliente este desesperado, lo necesite urgentemente, aunque jure y perjure que pagará en otra ocasión por este servicio. No, si no se tiene dinero se le ignora, este trabajo es así, no importa la confianza, no importa nada mas que el dinero.... Ser gorrilla del puerto es así de duro.


Dedicado al gorrilla al que todos los dias doy un euro y el dia que mas prisa tenia me ignoro porque debio de olerse que no llevaba ni un euro. La prostitucion del aparcamiento es asi....

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